Un camino por las grandes cuestiones que desde siempre han ocupado (y preocupado) al ser humano, de la mano de la lechuza de Minerva y de grandes pensadores. Pero el camino tenemos que recorrerlo cada uno, reflexionando y aspirando a conocernos mejor nosotros mismos y comprender el mundo que nos rodea (en el que estamos inmersos y donde tenemos un papel activo que desempeñar)
«‑Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo largo de toda la caverna y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia delante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos, y en el plano superior, entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.
‑Ya lo veo ‑dijo.
‑Pues bien, ve ahora a lo largo de esa pared unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared y estatuas de hombres o animales hechos de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
‑¡Qué extraña escena describes y qué extraños prisioneros!
‑Iguales que nosotros –dije ‑ porque ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos, de sus compañeros y de los objetos transportados sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?»