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Qué límites pongamos a la Filosofía depende de la concepción que tengamos de la misma. Comenzaremos contrastando diferentes concepciones que podemos tener de nuestra disciplina para quedarnos con su sentido originario: la Filosofía como asombro ante lo que nos rodea. A continuación nos detendremos en la propuesta de Matthew Lipman, la Filosofía para Niños. Siguiendo las líneas de su programa y cada una de las obras en las que se desarrolla se va a proponer un salto en los límites clásicos en los que se ha enmarcado la Filosofía. Una ruptura tanto en los límites espaciales como temporales de la enseñanza de la Filosofía: su espacio y momento comprendería desde las aulas de infantil en adelante. Para finalizar se expondrá un caso práctico en el que se muestre la metodología a seguir en el desarrollo de las sesiones.

 

1. Qué se entiende por Filosofía

 

Preguntar qué es filosofía nos remite a toda la historia de la filosofía, así podríamos hablar de la filosofía como una pregunta por el orden (los presocráticos), como búsqueda de la razón ética y política (Sócrates y Platón), como un saber de la esencia (Aristóteles), como forma de vida (estoicos y epicúreos), como reflexión sobre la experiencia de la fe (Santo Tomás), como reflexión sobre el conocer humano (racionalismo y empirismo), como saber acerca del hombre (Kant, el idealismo, Nietzsche, Marx), como reflexión sobre el lenguaje (filosofía analítica, fenomenología, hermenéutica y estructuralismo), etc. Pero, además, "la filosofía tiene linderos, más o menos definidos, y márgenes. Anchos márgenes, bien es cierto, de tal modo que para muchos (...) sería muy difícil distinguir, por ejemplo, si Antonio Machado es menos filósofo que Sartre o Unamuno. Pluralidad y márgenes que hacen ciertamente complejo su concepto"[1]. Un concepto complejo y múltiple pues "qué clase de filosofía se elija depende de qué clase de hombre se sea"[2], teniendo esto en cuenta y para situarnos (o sitiarnos, ya que toda reflexión y palabra está sitiada) vamos a atender a la raíz, al origen de la reflexión filosófica, a saber, el asombro y la maravilla ante el mundo, en palabras de Aristóteles: "los hombres -ahora y desde el principio- comenzaron a filosofar al quedarse maravillados ante algo, maravillándose en un primer momento ante lo que comúnmente causa extrañeza y después, al progresar poco a poco, sintiéndose perplejos también ante cosas de mayor importancia"[3]. Esta capacidad de asombrarse y de preguntarse acerca de lo que hay es lo que tienen en común niños y filósofos y, como hemos indicado, es el punto de partida de la filosofía.

 

2. La propuesta de Matthew Lipman

 

¿Por qué no atender a esa curiosidad innata de los niños y niñas y a ese preguntar constante acerca de todo lo que les rodea? Esto ayudaría a la construcción de aprendizajes significativos y fomentaría una metodología que, partiendo de lo que los alumnos y alumnas conocen y piensan con respecto a cualquier aspecto de la realidad, sea capaz de conectar con sus intereses y necesidades, con su peculiar forma de ver el mundo, y les proponga, de forma atractiva, una finalidad y utilidad clara para aplicar los nuevos aprendizajes que desarrollan y para la inversión de un alto grado de esfuerzo y dedicación personal. La idea de Matthew Lipman es que “una meta de la educación es liberar a los estudiantes de hábitos mentales que no son críticos, que no cuestionan nada, para que así, puedan desarrollar mejor la habilidad de pensar por sí mismos, descubrir su propia orientación ante el mundo y, cuando estén listos para ello, desarrollar su propio conjunto de creencias acerca del mundo. No podemos esperar que los niños se respeten a sí mismos como personas a menos que hayan aprendido a utilizar de manera óptima los poderes creativos e intelectuales con los que están equipados. Todo niño debería ser alentado a desarrollar y articular su propio modo de ver las cosas”[4].

Esto es lo que Matthew Lipman, en 1969, como profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York), no encontró en las aulas. Se dio cuenta de que sus alumnos aprendían las reglas de la Lógica que él enseñaba pero no eran capaces de relacionarlas con su vida cotidiana. ¿Cómo acercar ese conocimiento teórico a la vida? Se trata, en definitiva de encontrar métodos y estrategias que acerquen los contenidos propios de la filosofía a las inquietudes intelectuales de los estudiantes. Ante esta problemática Lipman elaboró el proyecto de Filosofía para Niños. ¿Por qué filosofía? Precisamente por tratarse de un saber que no sólo enseña una serie de contenidos sino que se ocupa, sobre todo, de desarrollar habilidades, de potenciar y perfeccionar las destrezas y capacidades cognitivas de los alumnos y alumnas. Porque "la filosofía es por excelencia la disciplina que plantea las preguntas genéricas que pueden servirnos de introducción a otras disciplinas y prepararnos para pensar en las demás disciplinas"[5].

¿Cómo podemos llevar la filosofía a la etapa obligatoria de la enseñanza y plantear cuestiones de índole filosófica? No se trata de reproducir en otro contexto el temario de Bachillerato, ni de caricaturizar la historia de la filosofía. El proyecto educativo de Lipman hace saltar por los aires los rígidos marcos espacio-temporales en los que la filosofía ha estado encorsetada durante toda la historia, pues afirma que la filosofía ha de seguir siendo filosofía pero "puede ser rediseñada para que los niños la acepten con rigor"[6], puede acercarse a su lenguaje y cambiar la terminología filosófica por el lenguaje cotidiano.

De ahí que Filosofía para Niños sea un programa sistemático y progresivo, especialmente diseñado para niños y adolescentes desde los 3 hasta los 18 años, compuesto por una serie de materiales para trabajar en el aula y unos libros que ayuden al profesorado a la preparación de las sesiones.

 

2.1. Los objetivos de la Filosofía para Niños

 

El programa de Filosofía para Niños busca fundamentalmente:

- Favorecer la actitud crítica y creativa de los alumnos y alumnas. El profesor no va a impartir una clase magistral de filosofía, se busca que todos participen aportando experiencias y opiniones siempre razonadas. Según Lipman, "el pensamiento crítico es el pensamiento autocorrectivo que es sensible al contexto, y que se basa en criterios para la emisión de juicios"[7].

- Desarrollar las destrezas de razonamiento de los niños y niñas. Mediante la lectura de los materiales, el diálogo y la reflexión sobre temas como la verdad, la justicia o el amor se van desarrollando las destrezas de razonamiento que no sólo facilitarán al alumnado la adquisición de conocimiento en otras materias sino que le aportarán unas herramientas básicas para su vida cotidiana y para configurar su personalidad.

- Familiarizar a los niños y niñas con los componentes éticos de la experiencia humana. Dentro de la reflexión filosófica y concretamente de la ética, lo que se pretende no es cambiar necesariamente las creencias de los niños, sino ayudarles a encontrar razones mejores y más sólidas para creer en aquellas cosas en las que, después de una cuidadosa reflexión, ellos han elegido creer. “Si queremos ciudadanos adultos que sean racionales respecto a los valores, deberíamos introducir a los niños en la investigación en valores de tal manera que puedan descubrir por sí mismos que aquello que posee un valor genuino no es el objeto de un deseo cualquiera, en todo caso trivial e inmaduro, sino que más bien es aquello cuya pretensión de ser algo de valor está apoyada por la reflexión y la investigación”[8].

- Reforzar tanto los aspectos emocionales como cognitivos de la experiencia de los niños y las niñas. Se presenta como un programa de metacognición pues lo que permitirá desarrollar las capacidades de un pensamiento complejo de alto nivel es la reflexión sobre el propio pensamiento[9].

- Crear una atmósfera que induzca al aprendizaje convirtiendo el aula en una comunidad de investigación. Cuando se anima a los niños y niñas a pensar filosóficamente convertimos el aula en una comunidad de investigación, una comunidad donde se da un compromiso con la investigación y con las técnicas responsables de búsqueda que presuponen una apertura a la evidencia y a la razón. Vamos a ver con más detenimiento qué entiende Lipman por Comunidad de Investigación.

 

2.2. La Comunidad de Investigación

 

La Filosofía para Niños está en la antípoda de cualquier tipo de adoctrinamiento, se propone en la línea del sapere aude! ilustrado y anima a tener "valor de servirte de tu propio entendimiento"[10], a correr el riesgo de comprender un texto, pensar y dialogar en condición de igualdad con los compañeros pues "queremos estudiantes que piensen por sí mismos y no que simplemente aprendan lo que piensan otras personas"[11].

Este pensar por uno mismo se potencia desde un aula entendida como una Comunidad de Investigación. Éste es uno de los conceptos clave del programa de Lipman y remite a la tradición filosófica: por un lado, a Peirce, con su noción de una comunidad de investigadores en busca de la verdad; por otro, a Dewey y su insistencia en una educación activa y, por último, a Freire, Mead, Vygostky y a los orígenes mismos de la filosofía, a Sócrates, con el papel fundamental del diálogo en clase y las relaciones que se establecen entre profesor y alumnos[12].

Hay que entender que en este aula, entendida como una Comunidad de Investigación, está tanto el profesor como los alumnos, el papel del profesor será el de guiar la discusión, abrir nuevos caminos de diálogo y favorecer que se establezca un ambiente que haga posible la transformación del aula en una comunidad de investigación, pero en ningún caso de manera forzosa pues de lo que se trata es de procurar una enseñanza activa. Como vemos, la educación activa no elimina la figura del profesor, la transforma invirtiendo el proceso pedagógico habitual y superando, de este modo, la falsa escisión entre contenidos y métodos en la enseñanza.

Pero la pieza fundamental de este esquema, aquello que convierte el aula en una comunidad de investigación es el diálogo: "la filosofía ha demostrado, como no lo ha hecho ninguna otra disciplina, que su metodología dialógica es una versión elaborada de los diálogos que sostenemos con nosotros mismos cuando pensamos, y su vasto cuerpo de escritos se presta fácilmente a la construcción de materiales para cada nivel de edad. Al mismo tiempo, el tipo de cuestiones propuestas por la filosofía es intergeneracional en cuanto a su alcance y universal en cuanto a su atractivo, porque se trata de cuestiones que tienen que ver con las experiencias normales de todo ser humano, e intenta iluminar los aspectos del mundo que más se suelen dar por sabidos"[13]. Un diálogo que se va tejiendo en la urdimbre de la experiencia, de la experiencia propia que se comparte y se amplía en el seno de la comunidad de investigación, una comunidad en la que no se busca destacar ni aprovecharse del otro sino cooperar en la búsqueda de un mayor esclarecimiento de nuestros puntos de vista (tras la reflexión y el análisis crítico), atendiendo a la pluralidad de opiniones desde el respeto y la escucha paciente.

Éste es el modo de proceder que propone el programa Filosofía para Niños: recuperar los temas clásicos de la tradición filosófica occidental para, a partir de su discusión en el aula, estimular a los niños y niñas para que sean más reflexivos, más críticos, más creativos y, al mismo tiempo, más solidarios.

 

2.3. El currículum de la Filosofía para Niños

 

Para lograr este proyecto Lipman y sus colaboradores han creado el programa al que nos hemos referido anteriormente. Este programa consta de siete novelas destinadas a leerse en el aula y, a partir de los temas que se plantean en la lectura, establecer el diálogo en la clase. Las novelas abordan temas cercanos a los niños y niñas, los protagonistas tienen la misma edad que ellos, experimentan las mismas inquietudes y pueden sentirse identificados en algunas de las situaciones que narra la obra. La lectura común del texto es el punto de partida, a partir de ahí el profesor puede proponer un plan de diálogo que encontrará en los manuales que acompañan a cada novela, éstos le ayudarán a plantear los temas, conceptos y destrezas filosóficas que deben desarrollarse.

Las novelas van introduciendo progresivamente, según la edad del alumnado, los diversos temas y cuestiones filosóficas y van se complementan con su correspondiente manual para el profesor. A continuación se detallan estas novelas que conforman el programa de Filosofía para Niños:

 

NOVELA

NIVEL EDUCATIVO

OBJETIVO

ELFIE

Ed. Infantil

Conocimiento de uno mismo

KIO y GUS

Primaria

Conocimiento del entorno

PIXIE

Primaria

El lenguaje, el cuerpo, la amistad, la creatividad

HARRY

Primaria y E.S.O.

Lógica y temas filosóficos variados

LISA

E.S.O.

La reflexión Ética

SUKI

E.S.O.

Reflexión Estética: literatura y arte

MARK

Bachillerato

La Sociedad, las leyes, la democracia

 

Pensar sobre el pensar: ELFIE. Manual del profesor: Relacionando nuestros pensamientos.

El tema específico es el conocimiento de uno mismo, que se ejercita a través de la actividad del pensar. Elfie va descubriendo la naturaleza de una frase, la distinción entre apariencia y realidad, entre permanencia y cambio, etc. Se trabajan y desarrollan las siguientes destrezas: comparar, distinguir, dar explicaciones, preguntar, cuestionar y explorar.

 

Filosofía de la naturaleza: KIO Y GUS. Manual del profesor: Asombrándose ante el mundo.

Kio está visitando la granja de sus abuelos y ahí se hace amigo de Gus, quien vive con su familia no lejos de allí. Kio ayuda a Gus a descubrir el mundo, superando la barrera de la ceguera de éste. Se plantea un primer en contacto y encuentro con el mundo y sus elementos. Se centra en la observación, clasificación, descripciones, relación parte-todo, sentido-finalidad, etc.

 

Filosofía del lenguaje: PIXIE. Manual del profesor: En busca del sentido.

Pixie nos cuenta cómo crea la historia de su criatura misteriosa. Con ella aprendemos a contar cuentos, a descubrir la realidad a través del lenguaje y a crear e inventar nuestra identidad personal mediante la narración y la búsqueda de sentido. Las habilidades que se desarrollan en este programa consisten en aprender a detectar ambigüedades, imprecisiones, símiles, metáforas, analogías, elaboración y precisión de conceptos, etc.

 

Lógica: EL DESCUBRIMIENTO DE HARRY. Manual del profesor: Investigación filosófica.

Harry y sus amigos descubren la importancia del diálogo y del desarrollo de las habilidades básicas del pensamiento y del razonamiento como instrumentos de la investigación. El relato está enfocado principalmente al desarrollo de destrezas de razonamiento formal e informal aplicadas también al campo de la ética, de la estética, de la educación, de la política, etc. Se practican fundamentalmente inducciones, deducciones, conversiones, formulaciones, silogismos, formación de hipótesis, etc.

 

Ética: LISA. Manual del profesor: Investigación ética.

La historia de Lisa continua el argumento de la novela anterior pero esta vez orientado a los problemas y cuestiones de orden moral y ético, como la igualdad, la imparcialidad, la honestidad, la verdad y la mentira, la naturaleza de las normas. Se fomenta el desarrollo de las siguientes destrezas: uso de criterios, formación de juicios, justificar razones, detectar prejuicios, defender creencias, distinguir entre causas y consecuencias, aplicar las reglas lógicas a cuestiones éticas, etc.

Estética: SUKI. Manual del profesor: ¿Por qué y cómo escribir?

Esta novela nos presenta a Suki, que escribe poesía, y la relación de éste con un compañero al que le cuesta enfrentarse a los deberes de la clase de literatura: cómo le va a ayudar en sus tareas mostrándole el significado de la literatura y desvelándonos la relación entre pensar, leer y escribir. Las habilidades principales que se promueven son las siguientes: se recuperan y amplían las adquiridas con las novelas sobre filosofía del lenguaje y lógica, incidiendo en las técnicas propias de la escritura, como la narración, descripción, versificación, creación, interpretación, crítica, etc.

 

Filosofía de las Ciencias Sociales: MARK. Manual del profesor: Investigación social.

Mark, compañero de Harry, es acusado de destrozar varias aulas del colegio y tiene problemas personales. Partiendo de esta situación conflictiva la novela permite aplicar las destrezas de razonamiento y las habilidades del pensamiento crítico y creativo al ámbito de la filosofía social y política. Se potencia la reflexión sobre los distintos temas y conceptos que caracterizan la filosofía política: ley y justicia, democracia y libertad, instituciones sociales, familia, etc.

 

3. Un caso práctico

 

Previamente al desarrollo de la sesión el profesor ha de haber trabajado el texto, destacando las cuestiones principales, no con el fin de exponerlas en el aula de manera sistemática sino para guiar el diálogo y moderar la discusión. La sesión se prepara tanto con la novela como con las propuestas del manual: los diversos planes de diálogo y ejercicios.

La sesión comienza con la lectura común del texto, en este caso, de la novela Pixie:

"¡Ahora me toca a mí! ¡He tenido que esperar tanto tiempo hasta que los demás han contado sus cuentos!

Empezaré diciéndoos mi nombre. Mi nombre es Pixie. Pixie no es mi verdadero nombre. Mi verdadero nombre es el que me pusieron mi padre y mi madre. Pixie es un nombre que me he puesto yo misma.

¿Cuántos años tengo? Los mismos que tú.

Puedo cruzar mis piernas y andar de rodillas. Mi padre dice que ando como si estuviera hecha de goma. Ayer por la noche puse mis piernas alrededor de mi cuello y anduve apoyándome en las manos"[14].

El texto es el punto de partida sobre el que surge el diálogo y a discusión filosófica. En el relato Pixie, la protagonista, nos dice que va a contar un cuento y se presenta. Surgen ya en estas primera líneas del capítulo I varios temas: los cuentos, los nombres, la distinción entre lo verdadero y lo que no lo es y los símiles.

Podemos comenzar siguiendo el primer plan de diálogo propuesto en el manual: los cuentos. Se trataría de introducir cuestiones para discutir y comentar qué se entiende por cuento y cómo son: ¿tienen un principio todos los cuentos?, ¿tienen un final?, ¿son todos verdaderos?, ¿cómo podemos distinguir los cuentos verdaderos y los cuentos inventados?, etc.

Como hemos indicado el profesor tiene la misión de ser "el árbitro de la discusión, facilitar y estimular a los alumnos el razonamiento sobre sus propios problemas y trascender sobre el contenido inmediato que hay que transmitir"[15]. La clase será más provechosa si los alumnos y alumnas encuentran por sí mismos el camino del diálogo, un diálogo en el que se argumenten las ideas propias aportando razones acerca de cada opinión y se atienda con respeto a los puntos de vista de los compañeros. Se trata de volver al origen de la filosofía, al diálogo socrático, sin imponer las propias ideas ni adoctrinar, hablar y ser escuchado, leer juntos y razonar en comunidad, recorriendo el camino que nos acerca a una mayor comprensión de nosotros mismos y de lo que nos rodea, a través de la palabra, propia y ajena, en esa relación intrínseca que se nos revela en la práctica del diálogo entre leer, hablar, pensar y escuchar[16].

En el transcurso de la sesión el aula, transformada en una comunidad de investigación gracias al diálogo, se va llenando de variedad de ideas y opiniones, de una pluralidad de voces que invitan a pensar con el otro (a ponernos en su lugar), a hacer filosofía, y propician el desarrollo del pensamiento complejo, de un pensamiento crítico, creativo y solidario.

Para finalizar este apartado voy a citar los fines de esta discusión filosófica de la que estamos hablando: el descubrimiento de puntos u opiniones, ayudar a los estudiantes a expresarse, la explicación de los puntos de vista del alumno, la interpretación, la búsqueda de consistencia, la petición de definiciones, la petición de razones y descubrir y examinar alternativas.

 

4. Conclusiones

 

Si tras examinar el Programa de Filosofía para Niños nos preguntamos dónde y cuándo ha de enseñarse Filosofía quizá respondamos con Lipman: "desde mi punto de vista, esto llevaría nada menos que a aceptar a la filosofía como materia obligatoria en el programa de la escuela primaria y secundaria"[17]. ¿Tiene sentido entonces el estudio de la filosofía en nuestra sociedad?, ¿nos aporta algo la filosofía? Quizá la filosofía tenga más sentido que nunca en esta sociedad globalizada, repleta de información y de mensajes rápidos y directos. Lejos de haber muerto y sobreviviendo a los que pretenden haberla matado (enterrando con ella la reflexión y nuestra racionalidad), la filosofía levanta el vuelo de nuevo como la lechuza de Minerva y, con la propuesta de Lipman, rebasa los límites espacio-temporales en los que se la había recluido, atendiendo a la tradición, tomando el diálogo (con los que están -en el aula- y con los que ya nunca estarán -la tradición filosófica occidental) como método, aunque siempre habrá quien intente que los "tábanos" dejen de cuestionar lo que hay y de esperar un futuro mejor.

Tanto en nuestros días como desde hace siglos se entiende que "la filosofía es el pensamiento que no anda en busca de enseñorearse, ni tan siquiera de nuevos hallazgos..., sino que insiste en encontrar no la consigna, sino la palabra para la experiencia de nuestro tiempo"[18]. Esta idea es la que el Programa de Lipman nos transmite (idea que se va plasmando en los nuevos proyectos de Filosofía para Niños, como el Proyecto Noria, en Barcelona) y nos sirve como guía a la hora de abordar la práctica docente de la filosofía, fomentando la adquisición de hábitos por los que los alumnos y alumnas puedan convertirse no en espectadores, sino en participantes y actores del proceso de clarificación de los problemas filosóficos, propiciando así la capacidad de reflexionar sobre la situación personal y colectiva.


5. Bibliografía

 

BOSCH, E., “Entrevista con Matthew Lipman”, Cuadernos de Pedagogía, 205, 1992, pp. 18-20.

COLECTIVO IREF, "Para saber más sobre el Proyecto Filosofía 6/18 o Proyecto Filosofía para Niños", Cuadernos de Pedagogía, 205, 1992, pp. 27-30.

GARCÍA MORIYÓN, F.,"Una propuesta sólida y coherente", Revista de Filosofía y Didáctica de la Filosofía, SEPFI, año V, nº5, 1987.

LIPMAN, M., "Matthew Lipman para Aprender a Pensar", entrevista de Mª. José Figueiroa Rego, Aprender a pensar, nº 9-10, págs. 8-12.

─ "Pensamiento crítico o qué é", Aprender a pensar, I, págs. 60-71.

─ “El papel de la filosofía en la educación del pensar”, Diálogo filosófico 9, Madrid, 1987, págs. 344-354.

─ “La utilidad de la filosofía en la educación de la juventud”, Revistade Filosofía y de didáctica de la Filosofía 3, Madrid, 1985, págs. 7-12.

El descubrimiento de Harry, Madrid, Ediciones de la Torre, 1988.

Elfie, Madrid, Ediciones De la Torre, 2000.

Kio y Guss, Madrid, Ediciones de la Torre, 1992.

Lisa, Madrid, Ediciones de la Torre, 1988.

Mark, Madrid, Ediciones de la Torre, 1988.

Pensamiento complejo y educación, , Madrid,Ediciones de la Torre, 1997.

Pixie, Madrid, Ediciones de la Torre, 1988.

Suki, Buenos Aires, Manantial, 2000.

LIPMAN, M. y SHARP, A.M., Asombrándose ante el mundo (manual del profesor para usar con Kío y Gus), Madrid, Ediciones de la Torre, 1993.

En busca del sentido (manual del profesor para usar con Pixie), Madrid, Ediciones de la Torre, 1989.

Escribir: cómo y por qué. (libro de apoyo para el docente para acompañar a Suki), Buenos Aires, Manantial, 2000.

Investigación Ética (manual del profesor para usar con Lisa), Madrid, Ediciones de la Torre, 1988.

Investigación Social (manual del profesor para usar con Mark), Madrid, Ediciones de la Torre, 1990.

LIPMAN, M. y otros, Poner nuestros pensamientos en orden (manual del profesor para acompañar a Elfie), Madrid, Ediciones de la Torre, 2000.

LIPMAN, M., SHARP, A.M. y OSCANYAN, Investigación Filosófica (manual del profesor para usar con El descubrimiento de Harry), Madrid, Ediciones de la Torre, 1988.

La filosofía en el aula, Madrid, Ediciones de la Torre, 1992.

MACEIRAS, M., ¿Qué es filosofía? El hombre y su mundo, Madrid, Cincel, 1985.

MIRANDA ALONSO, T., El juego de la argumentación, Madrid, Ediciones de la Torre, 1995.

PUIG, I., "La coherencia lógica como lección de ética", Cuadernos de Pedagogía, 205, 1992, págs. 14-15.

SANTIUSTE BERMEJO, V., "Introducción crítica al Programa para el desarrollo de la Filosofía para Niños", Diálogo filosófico, nº 3, Madrid, septiembre/diciembre 1985, págs.365-376.



[1] M. Maceiras, ¿Qué es filosofía? El hombre y su mundo, Cincel, Madrid, 1985, p.32.

[2] Fichte, Erste Einleitung in die Wissenschaften, I, 434. (Primera y segunda introducción a la teoría de la ciencia, Revista de Occidente, Madrid, 1934).

[3] Aristóteles, Metafísica, libro I, Gredos, Madrid, 2000, p. 64.

[4] M. Lipman, A.M. Sharp, F. Oscanyan,, La Filosofía en el aula, Ediciones de la Torre, Madrid, 1992, p.171.

[5] M. Lipman, "Fortalecer el razonamiento y el juicio por medio de la filosofía", Aprender a pensar, pensar en aprender, Gedisa, Barcelona, 1994, p.143.

[6] Ibid., p.144.

[7] Ibid., p.153.

[8] M. Lipman, A.M. Sharp, F. Oscanyan, La Filosofía en el aula, Ediciones la Torre, Madrid, 1992, p.336.

[9] Félix García, "Breve presentación al programa Filosofía para Niños", IAPC, 1999.

[10] I. Kant, "¿Qué es la Ilustración?", Filosofía de la Historia, F.C.E., México, 1941.

[11] M. Lipman, "Pensamiento crítico o qué é", en Aprender a pensar, I, primer semestre, Madrid, 1990, p.67.

[12] Félix García Moriyón, "Una propuesta sólida y coherente", Revista de Filosofía y Didáctica de la Filosofía, SEPFI, año V, nº 5, 1987.

[13] M. Lipman, "La utilidad de la filosofía en la educación de la juventud", Revista de Filosofía y de Didáctica de la Filosofía, 3, 1985, p. 7.

[14] M. Lipman, Pixie, Ediciones de la Torre, Madrid, 1989, p. 5.

[15] V. Santiuste Bermejo, "Introducción crítica al Programa para el desarrollo de la Filosofía para Niños", Diálogo filosófico, nº 3, Ediciones Encuentro, Madrid, septiembre/diciembre 1985, p.372.

[16] Tema que apunta a la hermenéutica gadameriana. Ver H.-G. Gadamer, "Oír-ver-leer", en Arte y verdad de la palabra, Piados, Barcelona, 1998, pp.69-82.

[17] M. Lipman, "Fortalecer el razonamiento y el juicio por medio de la filosofía", Aprender a pensar, pensar en aprender, Gedisa, Barcelona, 1994, p.153.

[18] Adorno y Horkheimer, Sociológica, Taurus, Madrid, 1971, p.9.

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